¿Es universal lo local, moderno lo antiguo, necesario lo accesorio, vulgar lo pretencioso y elegante lo simple?
Pues si, que le vamos a hacer, el que no se contradice miente, así que contradigámonos en confianza.
Bailo como tu padre es un repaso por texturas viejunas que siguen vigentes y novedades antiquísimas, hasta que te das cuenta que, salvo cambios cosméticos, los valores que permanecen.
Casi todos los envites a nuestra humanidad son superficiales, pasajeros como un post en redes sociales, y lo que perdura es la versión de las nuevas generaciones de cosas que da la tierra, que ya estaban ahí y ahí estarán mientras los humanos sigamos en el planeta.
Dicho sin florituras, “Bailo como tu padre” es un disco muy de pueblo.